SOCIALIZACIÓN LECTORA

  *Un artículo de Laura Martínez Ajona Los días 10 y 11 de junio tuvieron lugar dos encuentros interesantes para el panorama editorial actual; por un lado, el …

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*Un artículo de Laura Martínez Ajona

Los días 10 y 11 de junio tuvieron lugar dos encuentros interesantes para el panorama editorial actual; por un lado, el evento IPECC El arte de reinventarse: las nuevas librerías en el que se expusieron diferentes alternativas al modelo de negocio habitual y por el otro, el llamado BookMachine Summer Party, que en esta ocasión se centró en los libros técnicos y su futuro. En ambos casos participaron ponentes de excepción: Xavier Cortés, de la Memòria, Anna Costas, de Re-Read, Alejo Cuervo, de Gigamesh y Roger Domingo, de Alienta, Gestión2000, Deusto y Para Dummies del Grupo Planeta.

El encuentro IPECC arrancó con la intervención de Alejo Cuervo, librero, editor, traductor y crítico literario, quien comentó su experiencia con la nueva Gigamesh, llegando a la conclusión de que con una inversión en una infraestructura atractiva y práctica, que además propicie los encuentros sociales, y la comercialización de un producto especializado que no posea nadie más, las ventas aumentan. Añadió también la importancia del servicio de calidad, de los profesionales que lleguen incluso a conocer al cliente habitual por su propio nombre.

Por su parte, Xavier Cortés, socio fundador de la librería la Memòria, apuntó la idea de plantear de forma diferente la organización de los libros, dando pie a un orden basado en las temáticas o períodos históricos en lugar de centrarse en los métodos habituales, hasta tal punto que en la Memòria se entremezclan novelas gráficas con ensayos, poesía o novelas históricas para proporcionar un acercamiento más completo al período histórico, punto en el que Alejo Cuervo también coincidía, ya que en Gigamesh se ordena el género por editoriales, independientemente de las novedades, los autores o tipología de artículo. Pero retomando a la Memòria, esta se define como una librería singular más que una librería especializada, en la que impera una competitividad necesaria -al tratarse de una negocio, al fin y al cabo-, pero que aúna la calidad del servicio y una infraestructura acogedora, ambos requisitos esenciales para que la persona vuelva. En palabras de Cortés, se pretende que la librería sea un “centro cultural de proximidad” en el que puedan suceder otras cosas como cursos, exposiciones, lecturas, talleres, presentaciones, etc.

Ambos libreros añadieron la importancia del trabajo en colaboración con las demás librerías de la zona, lo que provoca una presencia más efectiva en el mercado.

 

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Anna Costas a su vez, presentó el proyecto Re-Read, una iniciativa que pronto contará con diez librerías franquiciadas y que implica la revaloración del libro usado, al devolverle su dignidad y al implicar al cliente. Porque en este caso cliente y proveedor son el mismo sujeto, de manera que se haga realidad la filosofía de Re-Read: que el libro se comparta; cosa que han conseguido potenciar a través de la venta a un precio muy asequible, con la intención de que el libro circule.

 

Desde Re-Read también están trabajando en la línea de crear clubes de lectura, talleres relacionados con los libros, etc. Con la finalidad de implicar al público no solo para comprar y vender sino para que se queden un rato en la librería, para que la disfruten. Para ello, los locales cuentan con un diseño depurado y agradable y la colaboración de profesionales en diversos ámbitos de la comunicación, entre otros.

 

Así pues, las tres iniciativas tienen rasgos comunes: la importancia de la profesionalidad y del trato personalizado con el cliente lector para poder fidelizarlo, una infraestructura agradable que invite a quedarse, la socialización y una manera diferente de acercarse al público, ya sea a través de facilitar la localización de libros, una complementaria oferta cultural y/o social, o a través de unos precios más asequibles, sin olvidar unas eficaces estrategias de comunicación y de gestión.

Del mismo modo se hizo hincapié en la centralidad urbana para la viabilidad de los proyectos de esta índole, así como la importancia de la comunicación para llegar a los clientes: en el caso de la Memòria y de Gigamesh fueron determinantes el mapa de libreros de Gràcia y el triángulo friki respectivamente, y en el caso de Re-Read, la implicación de profesionales de la comunicación.

Hay que añadir a lo expuesto que, en el debate se apuntó una nota a tener muy en cuenta, y es que cada vez se lee más pero se dedica menos tiempo a la lectura, según comentó Alejo Cuervo. Desde el público asistente a la tertulia se añadió que la lectura debe competir con otras formas de ocio no “criminalizadas” en la escuela, porque según parece, los intentos para que los jóvenes lean parecen causar un impacto contrario al deseado. Ello, junto con la enorme competencia de las series, las redes sociales, los videojuegos, etc. hace que el reto para atraer a los nuevos lectores sea mayor. Así pues, se trata de proporcionar valores añadidos al mundo cultural.

En lo referente al libro digital, se sacó a relucir la posibilidad de que se vendan en librerías, puesto que los ponentes consideran que el enemigo no es aquel, sino los índices de lectura actuales.

Para finalizar, y a raíz de más intervenciones tanto del público como del moderador, Marià Marín, se trataron temas como el precio fijo, las devoluciones de libros, los márgenes escasos, el papel de las distribuidoras, la fidelización del autor, el continuo alejamiento de los niños con respecto a las librerías, la necesaria innovación en la gestión o la heterogeneidad del sector, aspectos que son ineludibles a la hora de reinventar no tanto las librerías, como el sector editorial en general.

En cuanto a la edición estival de BookMachine, Roger Domingo empezó su presentación indicando la variación que de forma generalizada se ha realizado en la forma en que leemos con el devenir de la lectura en pantalla: habitualmente intermitente, ágil, y apoyada en hipervínculos, mientras que cada vez nos cuesta más trabajo efectuar una lectura en profundidad -como muchos hemos experimentado en los últimos tiempos-, porque el cerebro se adapta a la manera en que leemos, es decir, el modo de leer condiciona las conexiones neuronales.

Otro aspecto a tener en cuenta es el del éxito de las redes sociales y su peso a la hora de generarnos dopamina como seres sociales que somos, y es que suponen una gran competencia con respecto a los libros, los cuales por muy agradable que nos resulten, no proporcionan esa dopamina que nos hace sentir tan bien.

Por ambos aspectos: la lectura más superficial y la dopamina proporcionada por las redes sociales, los libros técnicos y de ensayo deberían transformarse con la finalidad de llegar al nuevo lector en lugar de desaparecer, y para ello se pueden convertir en cursos en línea a modo de los MOOC creados desde algunas universidades y gestionados a través de diversas plataformas (Coursera, Miriada X, Udacity, etc.) o en aplicaciones para dispositivos móviles, pudiendo emplear para ello elementos de gamificación, aprovechando las herramientas hipermedia disponibles y sobre todo, aportando una compartición social. No cabe duda que un libro en papel cuesta compartirlo entre varias personas, pero el hecho de poder comentar en línea aspectos relevantes de la temática abordada por el curso o por la aplicación, el resolver dudas, etc. es un valor añadido al texto puramente informativo.

Otra opción para el futuro del libro técnico es la propuesta por Lektu, desde donde se comentó que existen libros técnicos en formato digital que se están vendiendo por capítulos y que se van actualizando poco a poco, cosa que con los libros en papel no sería posible; o la del precio abierto, según el cual, el lector podría pagar lo que creyese adecuado en función de lo útil que le haya resultado el libro técnico. Es decir, posibilidades hay abundantes pero habría que empezar a ponerlas en práctica. Ello no quiere decir que el libro de ensayo o/y técnico tenga que desaparecer necesariamente pero tampoco cabe duda de que el modelo empleado hasta la fecha no es el más adecuado en cuanto a viabilidad futura.

Al finalizar la ponencia de Roger Domingo, desde el público surgieron temas tan inherentes a la edición como la calidad de las ediciones digitales de algunos libros o el papel de las distribuidoras, para tras ello proseguir la velada con intercambios de parecer entre los asistentes y de la mano de los anfitriones.

En resumidas cuentas, y según parece, lo que se trata es de encontrar nuevas fórmulas para acercarse al público lector y no cabe duda de que la socialización -y en consecuencia, la sociabilización-, es un factor clave tanto para las librerías como para las editoriales, sean cuales sean los géneros a tratar, lo mismo que la infraestructura o las plataformas de venta y el acercamiento a las necesidades del lector a través de la creciente cantidad de posibilidades digitales y físicas.

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