A LAS PUERTAS DE LAS FERIAS DE OCTUBRE

        *Un artículo de Laura Martínez Ajona A las puertas del salón Liber, la Feria de Frankfurt e incluso del Congreso Nacional del Ebook, se antoja …

 

 

puertas aboertas

 

 

*Un artículo de Laura Martínez Ajona

A las puertas del salón Liber, la Feria de Frankfurt e incluso del Congreso Nacional del Ebook, se antoja como inevitable una pequeña reflexión sobre el estado actual del sector editorial y sus retos.

No hace mucho, Brett Osmond, director de Marketing y Publicidad y jefe del Área Digital de Random House Australia, comentaba la importancia de arriesgarse trabajando en algunas plataformas para aprender y a partir de ahí, desarrollar una estrategia en la que la pieza central sea la web de la empresa. Sin embargo, sucede que a la hora de comunicarse con un hipotético lector de nuestra web, libro digital en línea, revista enriquecida, etc., cada vez deberíamos tener presentes más elementos y ello puede ocasionar una cierta distracción frente al cometido editorial; como es bien sabido, no solo hay que posicionar bien el contenido, identificar las tendencias existentes para poder aprovecharlas y medir su impacto visual, sino que óptimamente habría que considerar tener en cuenta su análisis lexicométrico para ser plenamente conscientes del mensaje que transmitimos al lector/ usuario sin pretenderlo o, en consecuencia, para encauzarlo hacia lo que consideramos deseable. Por otra parte, la editorial o empresa cultural también debe tener en cuenta lo que se dice de ella en las redes sociales, cosa que implica una presencia activa en las más cercanas a su público potencial.

Por ello, emplear herramientas SEO como Market Samurai, Advanced Web Ranking o Google Trends, cada vez más conocidas, o las lexicométricas representadas por AntConc o WConcorder, y que resultan tan importantes para la labor del equipo de marketing y del copywriter, sin olvidar a las consabidas redes sociales y profesionales (en ocasiones temáticas del estilo de Lecturalia o Tuquelees.com), sumado a una óptima relación con los autores, se antojan imprescindibles a la hora de presentarse en el mercado de las industrias culturales y a menudo un pequeño gran desasosiego para las editoriales, sobre todo en el caso de las pequeñas, más escasas de personal. Aparte está el tema de la calidad del producto cultural y su distribución: mientras las opciones de esta última se han incrementado gracias en parte a la distribución digital, la calidad no siempre es la que las editoriales estaban acostumbradas a entregar -pese a sus desvelos- por falta de medios a la hora de seguir las estrategias habituales. En cualquier caso, y sin lugar a dudas, lo que se podría resumir en elaborar un buen producto cultural, darlo a conocer y venderlo, cada vez es más laborioso a la par que cada vez contempla mayores posibilidades tanto en lo referente al tamaño del mercado como a su presencia en él, como en creatividad, en parte gracias a la tecnología: no en vano van surgiendo variedad de opciones que permiten alejar cada día más la llegada al horizonte de las posibilidades, como por ejemplo, herramientas para crear revistas digitales como Aquafadas Publishing, Chameleon o Dragon.

Así pues, en estos tiempos de pesimismo en el sector editorial, fruto de un continuado y considerable descenso de ventas y disminución de medios técnicos y humanos, se podría aventurar que la creatividad está de enhorabuena tanto en lo referente a un cambio en las perspectivas de negocio como en aquello relacionado con el producto cultural final; lo que no habría que perder de vista es el binomio calidad-viabilidad del negocio, como no lo tenían nuestros abuelos, y ello a menudo se pierde de vista entre tanta posibilidad, de aquí quizás el éxito del Crowfunding, una idea brillante por su sencillez, cercanía y viabilidad económica. En las optimistas palabras de Osmond: “Lo que importa es que los editores continúan encontrando nuevas maneras de conectar a los autores con los lectores”, y es que no se puede olvidar el gran capital humano existente en el mundo editorial, repleto de excelentes profesionales que buscan nuevas vías para continuar acercando grandes y pequeñas historias al lector, apostando por crear departamentos de I+D, novedosas gestiones de proyectos editoriales, especializaciones, externalizando servicios o incluso compartiéndolos.

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